miércoles 27 de agosto de 2008

Disfrutando de las vacaciones (Parte I)

Se acabó el verano y por ende las vacaciones de la mayoría de la gente, con sus recuerdos, experiencias y momentos especiales o simplemente de relax. Atrás quedan los días de descanso en la piscina del hotel o tumbado en la arena de la playa observando los cuerpos bronceados y semidesnudos de la gente, aunque mejor debería decir de las mujeres.




Durante estos días y como recompensa al trabajo que hemos ido realizando durante todo el año, nos dejamos llevar, las reglas son menos estrictas y las mentes son más abiertas, liberadas y juguetonas. Es lo que hace el relax, te dejas llevar por el momento y a veces te sorprendes haciendo cosas que jamás te hubieses imaginado que harías el resto del año.

Y una de las cosas que más fácil denotan este cambio es el sexo. Así como durante el resto del año estamos en actitud más relajada y en general practicamos el sexo con nuestras parejas cada cierto intervalo, ya sea una, dos o tres veces a la semana o al mes, difícilmente alcanzan el nivel y la calidad que se alcanzan durante esos días. Por decirlo de alguna manera, en vacaciones se rompe la media anual y cualquier momento o situación es buena para el sexo.

Por otro lado, el hecho de estar más activos sexualmente nos hace fijarnos con más intensidad si cabe en quien nos rodea. El deseo por lo prohibido y de jugar en sus límites alcanza su cénit en verano y es el momento en el que nos atrevemos a dar el paso adelante que otras veces no quisimos dar.

La siguiente historia ocurre en un hotel situado en el sur de Gran Canaria, donde la mayoría de los clientes eran alemanes u holandeses, generalmente más liberales que nosotros o al menos sin tantos prejuicios y manías a la hora de ver un cuerpo desnudo.

El hotel que habíamos elegido estaba bastante bien y disponía de bastantes instalaciones para disfrutar de los días de descanso, como zona de Spa que incluía una piscina climatizada con múltiples zonas de hidromasaje para disfrutar sentado o tumbado, jacuzzi, sauna y baño turco.

Los tres primeros días de estancia fueron los típicos de desintoxicación del trabajo y se componían de desayuno-piscina exterior-comida-sexo-playa-cena-copas-(¿sexo?). No había nada más, simplemente dejabas pasar el tiempo mientras relajabas tu mente tratando de no pensar en los problemas que habías dejado atrás y que te estarían esperando a la vuelta al trabajo. Durante esos días casi ni te apetece hablar y estar tumbado al sol o a la sombra con un buen libro es tu única preocupación.


A partir del tercer día, con la mente ya más despejada, empiezas a mirar los folletos del hotel y de la isla y descubres todas las instalaciones que tiene…y decides que es el momento de romper la rutina e investigar, darte un baño en aguas termales y, por qué no, una sauna que abra tus poros y expulse la contaminación que has ido acumulando durante todo el año.

Con esta idea, me dirigí sólo a la zona de Spa de nuestro hotel, vestido únicamente con el bañador tipo competición y una toalla del hotel. Como hacía tiempo que no había ido a una sauna o a un baño turco, no sabía si entraría, pero al menos quería ver todas las instalaciones para días posteriores.

Lo primero que me sorprendió al llegar a esta zona, fue la poca gente que había allí, apenas una pareja joven de unos treinta años y otra mayor de sesenta y pico. Ni que decir tiene que, dado que iba solo, me sentí un poco incómodo al principio ya que me daba la sensación de romper el ambiente existente de “parejitas” del momento, pero bueno, marcharse hubiera sido peor así que decidí meterme en la piscina climatizada donde estaban los cuatro y colocarme en la zona de hidromasaje más alejada y discreta.

Desde mi posición podía observar de manera discreta a ambas parejas, veía como mientras la pareja mayor iba hablando desenfadadamente, la más joven no paraban de abrazarse, jugar con el agua, besarse… Yo actuaba como si no estuviera allí, intentando disfrutar del momento de forma que mi presencia no rompiese ningún momento especial del resto de compañeros de baño.

Cuando llevaba unos cinco minutos en el agua, la pareja mayor decidió que ya habían disfrutado lo suficiente de las aguas calientes y decidieron irse a la piscina superior, al aire libre, a disfrutar un poco del sol, por lo que nos quedamos solos en la piscina los tres, la pareja de holandeses (más tarde lo supe) y yo, cada uno en una punta ajenos al otro, o al menos ellos así lo hicieron.

Sin la presencia de la pareja mayor al lado, los jóvenes se sintieron más liberados ya que prácticamente estaban solos, reduciéndose toda compañía a una persona de su edad situada en la otra punta de la piscina, por lo que los abrazos, besos y juegos fueron ahora más intensos que antes. Desde mi privilegiada posición, veía como la chica se abalanzaba sobre su pareja, rodeándolo con brazos y piernas mientras le besaba.

Los abrazos dieron paso a los besos, los besos a las miradas cómplices y éstas a su vez a los juegos. Ajenos o indiferentes a mi presencia, ya sea pensando que yo no podía verlos o sin importarles lo más mínimo si podía, presencié sus juegos, primero como él pasaba su dedo por su cara para posteriormente ir bajando por su mejilla, cuello e introducirse en el interior de su sujetador, donde estuvo jugando un rato con su pezón, oculto bajo el agua. Si bien la escena no podía ser observada al tener ellos la mayor parte del cuerpo sumergido, por las reacciones de sus caras, era fácil saber qué estaba ocurriendo en cada momento.




- Fin de la Parte I -

De vuelta

Después de un tiempo sin escribir nada debido a las vacaciones de verano, y tras múltiples peticiones de que volviera de una vez, (entre 3 de 50.000 peticiones, no recuerdo el número exactamente :P), me pongo manos a la obra siguiendo la siguiente secuencia:

1. Escribir este post. (hecho)
2. Escribir el post de la semana (hoy a las 21 h saldrá, más o menos).
3. Responder los mensajes de las entradas de mi blog.
4. Leer y comentar vuestros blogs.

Gracias a todos/as

Besos en 4 partes

jueves 14 de agosto de 2008

Del 7 al 21 estaré ganduleando en la playa, así que dudo que pueda leer o responder vuestros mensajes, pero tranquilos, por desgracia tengo que volver. :P

sábado 2 de agosto de 2008

Historia de un principio, desenlace y fin... ¿o no?

En el siguiente post, me gustaría explicar una historia, de estructura clásica de principio, desenlace y final.
El motivo es que, con ella, quisiera explicar la historia desde el punto de vista de la otra persona implicada, o lo que es lo mismo, yo.
Lo más curioso de todo es que hoy, por casualidad o no tanto, he leído uno de mis primeros posts y, sorprendido he visto que ya había escrito del principio de la historia, cuando ésta aún estaba en estado embrionario.
Por lo tanto, y dado que se han de juntar 4 partes en una entrada (mi principio, su desenlace y el mío y el final) espero que quede clara la historia y no os aburra.

1. Principio (entrada original escrita por Downbound Train el 7/11/2007)

Deseo - Desire Hace mucho tiempo me di de alta en un sistema de contactos personales después de leer un artículo en el País o la Vanguardia, no recuerdo bien. No sabía bien que buscaba, ni siquiera si, una vez encontrado, tendría el valor de hacer algo.

Hace una semana, después de mucho tiempo sin entrar en él, recibí en mi correo un mensaje avisándome de alqguien me había escrito, por lo que la curiosidad pudo conmigo y volví a entrar.


Era una mujer, de nick Deseo que me preguntaba si ya "había conseguido salir de la monotonía" por lo que mi interés se reactivó.

La magia de este tipo de contactos es que las palabras están escritas, pero las imágenes las pones tú, ya que no sabes como es el otro físicamente. Te la imaginas sensual, guap@ con todo aquello que añoras y aunque muchas veces te gustaría dar un paso adelante para conocerl@, también sabes que lo más probable es que se rompa la magia.

Publicado por Downbound Train en miércoles, noviembre 07, 2007

2. Desenlace
2.1 - Versión Deseo, escrita el 19.7.2008 en su Blog

Siembra sonrisas...para recoger ilusión

…y entre mensaje y mensaje, nos fuimos conociendo…Hablábamos de cosas íntimas (llegando a alcanzar temperaturas muy muy elevadas), del tiempo o de lo que pasaba por el mundo… pero siempre con sinceridad y respeto.
Cada mensaje suyo me hacía sonreír y me animaba a apresurarme a contestar, para volver a saber de él.

Todo a un ritmo agradable, sin forzar nada, pero mostrando el creciente interés por ambas partes.

Mi blog ya existía, pero era solo un refugio para mis pensamientos y Deseos… algo que no tenía claro publicitara algún día… una extensión muy íntima de mí.

Y llegó el fatídico día.
Ese día en el que me dijo que “investigando” había dado con mi blog… y sentí como todo se desmoronaba.

Me sentí mal, muy mal.
Sentí una invasión de mi intimidad rotunda.
Sentí que se habían apoderado de algo mío sin mi permiso.

Ya no podía ser la misma con él.
Ya no podía sentirme bien cuando le escribía.
Y con la sinceridad que nos caracterizaba… se lo hice saber.

Su respuesta fue la muestra de una inteligencia y tolerancia que muchos quisieran tener.
Nos despedimos con un “hasta luego”… y en muchos meses no había vuelto a saber de él.

Hasta que no hace mucho, con un tacto digno de alabanza, un mensaje suyo me hacía saber que seguía leyendo mi blog desde las sombras, y que le gustaba ver la acogida de tod@s vosotr@s.

Me hizo sonreír de nuevo y entonces Sí le invité a no alejarse de esta su casa… y a salir de las sombras… ¿Os ha pasado algo similar?


2.2 - Versión Downbound Train

Cuando recibí su mensaje por primera vez, volví a sentir ese nerviosismo en el estómago que te hace recordar que estás vivo y que hay sensaciones que nunca se olvidan.

Durante los días siguientes, mail va, mail viene, nos fuimos conociendo poco a poco, qué nos gustaba, qué no nos gustaba, gustos, personalidad, etc. y se fue creando esa química, tan difícil de conseguir entre dos desconocidos que no se han visto.

La complicidad fue rápidamente en aumento así como la temperatura de las conversaciones, no paraba de mirar el mail a ver si había mensaje suyo y cuando lo había, el corazón me daba un vuelco de alegría. Sabía que no me deufradaría con su respuesta y pocas, por no decir ninguna de las veces lo hizo.

Llegó un momento en que hasta planteamos la posibilidad de quedar para tomar un café, aprovechando que vivíamos en la misma provincia.

Cierto día, supongo que por curiosidad, introduje en el todopoderoso Google su nombre de usuario para ver si aparecía algo, alguna página con su perfil, su foto o lo que fuera y, para mi sorpresa, lo único que encontré fue la dirección de su blog.

Estaba escrito como una especie de diario, en el que le explicas a un amigo imaginario tus deseos y anhelos sin esperar que éste te conteste. Ninguna de sus entradas tenía comentarios, lo que no sabía es si era por casualidad o porque así lo había decidido su autora no dándolo a conocer.

Leí cada una de sus entradas, más bien las devoré y como me gustó lo que leí y siempre me ha gustado ser sincero, decidí comentárselo a ella...y ese fue el fin.

A partir de ese día la cadencia de mails fue disminuyendo, las conversaciones pasaron a ser más banales, como para cumplir el expediente, frías...

Por suerte, y esto la honra, ella me comentó que parte del enfriamiento de las conversaciones había sido debido a que había leído su blog sin su permiso. Me veía como quien ha cogido un diario personal y lo lee sin permiso... y me di cuenta de mi error, involuntario pero un error al fin y al cabo.

Después de unos días, y en honor al buen feeling que habíamos tenido durante un tiempo, decidí que lo mejor era retirarse en silencio y dejar pasar el tiempo. No soy del tipo de persona que va insistiendo hasta conseguir hacer cambiar de opinión al otro. No lo soy en la vida real y no lo seré en este medio, a pesar del anonimato que te da.
Siempre me ha gustado respetar el deseo de las otras partes ante todo.

Durante los meses siguientes fui siguiendo en silencio sus nuevas entradas y, para mi sorpresa, vi como fue adquiriendo popularidad y cada entrada era celebrada y comentada por numerosa gente, cosa que realmente me alegraba.

Y no sólo eso, tal y como pude apreciar en posts siguientes, su actitud también había cambiado, ahora era más provocativa en los contenidos a pesar de saber que la estaban leyendo múltitud de personas.

Y, después de 7 meses de silencio, decidí escribirle un mail para decirle que me alegraba su "éxito" y su respuesta me sorprendió, muy gratamente.

No sólo me recibió con los brazos abiertos como quien recupera un viejo amigo, sino que me pidió permiso para explicar en su blog nuestra breve historia, así que, en compensación, yo le prometí escribir una respuesta... ésta.

3. Final

Espero que no lo haya.

miércoles 23 de julio de 2008

El sofá (partes 2a, 2b, 2c...)

Como lo prometido es deuda, tal y como dije, os pongo los diferentes finales que tanto yo (el primero) como algunos de vosotros, hemos imaginado. Dado que prometí discreción y algunos me lo habéis pedido, sólo en caso de que me lo digáis directamente pondré el nombre de los autores.

POR CIERTO, LOS COMENTARIOS VUELVEN A ESTAR SIN MODERACIÓN.



¡¡¡¡¡Mil gracias por vuestra colaboración!!!!!


Versión 2a (by Downbound Train)

Ella levanta la vista y lo observa, sabe que él lleva tiempo mirándola y deseándola... y le gusta, pero no dice nada. Sonríe y sin decir nada sale de la habitación sin mirarle a los ojos. Hoy ella está al mando y se jugará según sus reglas, aunque él no lo sepa.

Él, desconcertado ante la situación, duda. ¿Debe seguirla a la habitación, que es donde ha ido, o debe esperar que ella lo reclame? Sabe que le gusta jugar y provocarlo, siempre que puede lo hace, es algo que descubrió al poco de salir con ella, así que toma la decisión de esperar a ver cual será el siguiente movimiento de ella.

Además, le gusta que le sorprendan y ella también lo sabe, así que decide quedarse sentado en el sofá, nervioso, mirando de reojo a la habitación por donde se fue.

Duda... ir, no ir.

En ese momento llega a su oído un ruidito que conoce perfectamente y empieza a intuir el juego...y le encanta. Nadie como ella sabe que cada vez que lo sorprende con nuevos juegos e ideas él se lanza a jugar como la primera vez.

Se levanta del sofá y se dirige sin hacer ruido a la habitación donde ella yace en la cama, ahora totalmente desnuda con su juguete preferido en la mano. Con delicadeza gira la rueda de su vibrador hasta que éste alcanza una velocidad pequeña, suave, como una caricia y se lo acerca primero a sus pechos y luego, poco a poco, va bajando por su barriga hasta llegar a su clítoris, donde empieza a jugar.






Él sabe ahora cual es el juego, ella quiere que la observe, quiere que él disfrue de cada uno de sus movimientos desde la semipenumbra del pasillo, sin poderse acercar. Hoy ella se masturbará para él, será penetrada por su juguete para él y disfrutará sola sabiendo que él también lo hará mientras la observa.

Ajena a él, sigue con su ritual en la cama. Aumenta ligeramente la velocidad del vibrador y empieza a acariciarse todo su coñito, que ahora empieza a estar más húmedo al imaginarselo a él en el pasillo, con su polla totalmente erecta, húmeda mientras se masturba.

El vibrador se mueve cada vez más rápido, primero de arriba a abajo, acariciando todo su clítoris y luego, cuando la excitación es máxima, penetrándola, primero poco a poco y luego de manera salvaje, provocando convulsiones de placer al sentirlo todo dentro. En ese momento quiere hacerlo entrar, acabar con el juego y disfrutar con él o con los dos, pero decide que eso será otro día, hoy quiere que sea su voyeur personal.

El vibrador entra y sale frenéticamente mientras los jadeos de placer de ambos se entremezcan a través de la puerta. Ella nota como él está excitadísimo y percibe, como si estuviera viéndolo como se corre salvajemente de pie. En ese momento, agotado, para y se sienta en el pasillo, mientras ella excitada por la situación llega a un orgasmo larguísimo que provoca un gemido imposible de controlar.

Cuando ha acabado, se levanta y se dirige al pasillo donde él permanece sentado, agotado, lo coge de la mano y le dice:

- Ven a la cama y descansa.

Sin decir nada, la coge de la mano y se dirige con ella a la cama y, exhausto, se tumba a descansar.

- Fin -



Versión 2b


Ella siente como su mirada la acaricia, pero el día anterior han tenido una discusión, y sabe el no dará el paso por más ganas que tenga, ella decide atacar por donde sabe el caerá.

Empieza acariciar sus pechos, sus pezones se ponen duros, (él no le quita ojo de encima, su bóxer empieza apretar demasiado, pero es orgulloso, sigue sin dar un paso).

Ella sigue masajeando sus pechos, pellizca sus pezones, lleva un dedo a su boca...humedece el pezón,…baja su dedo suavemente hacia su vagina…él sabe la tiene recién depilada,…empieza a acariciarse, muy despacito se nota muy húmeda…introduce sus dedos…decide quitarse su preciosa braga…quiere que él vea como esta…él cada vez respira mas rápido….ella jadea…

y hasta aquí la contribución de ...

Versión 2c

Sofía le dice que va a la habitación para acabar de preparar la maleta. Tiene que viajar sola a Madrid por negocios y no le gustadejarlo todo para el último momento. Deja en la mesita la novela que había estado leyendo y se levanta.

Él la sigue con la mirada, le encanta verla de espaldas. Su espalda le parece extremadamente sexy, sobre todo cuando ella deja suelta su larga melena pelirroja.

Cuando ella sale del salón, él va al dormitorio poco después. No puede dejar de mirarla. Ella comienza a hacer la maleta. Va al armario a coger un vestido que llevará para el viaje en coche. Es el vestido que él le regaló para su cumpleaños. Es un vestido negro que tiene un escote pronunciado en V en la espalda y en el pecho. Se lo prueba delante de él, porque sabe que le gusta. Ella se mira en el espejo.

Al vérselo puesto, él se acerca por la espalda de Sofía y la rodea con sus brazos por la cintura. La mira en el espejo y ve el deseo en su mirada. Le sube el vestido lo justo para poder bajarle las braguitas. Él se agacha y la gira hacia él para poder lamerle su sexo. Ella le acaricia su pelo y se lo coge con fuerza y lo atrae hacia sí para que le siga lamiendo.


Él estira su brazo y llega hacia sus pechos perfectos. Le baja uno de los tirantes y le pellizca los pezones. Ella se estremece, le encanta.

Mauro se levanta y comienza a besarla a la vez que le sigue acariciando el clítoris. Ella nota que le ha introducido los dedos y que comienza a estar cada vez más húmeda. Le besa el cuello y suavemente pero con firmeza le obliga a arrodillarse para que le chupe su falo erecto. Ella lo lame y se lo mete en su boca, a él le excita verlo. Le deja lamerlo hasta casi correrse en su boca. Pero aún no quiere llegar al clímax y la aparta suavemente para comenzar a besarla.

La tumba en la cama y la pone de espaldas. Le sube el vestido y le acaricia la espalda. Le gusta hacerlo llevando ella ese vestido que tanto le gusta. Agarra con una mano su cintura y con la otra su culo firme.

La penetra y nota como ella gime de placer al notar su miembro en su sexo. Él se mueve empujando una y otra vez hasta que nota como ella se corre y le humedece con su flujo toda la polla, es entonces cuando él se corre también. Cuando se separan él la coge y le besa. Están tumbados en la cama.


Mauro le dice que la quiere, y ella sonrie, y le contesta: No más que yo. Se rien.

......................Suena el teléfono.........


- ¿Hola, Mauro? Soy Rubén, ¿que tal estás? Te llamo porque estaba preocupado. Hoy es el primer aniversario de la muerte de Sofía como estoy fuera de la ciudad... me hubiera gustado estar ahí para hacerte compañía.
- Gracias. Estaba durmiendo. Me cuesta dormir y me he tomado unas pastillas que me recetó un médico amigo mio. Lo siento hasta ahora no he sentido el teléfono. ¿Sabes qué?
- No, dime.
- Últimamente sueño cada día lo mismo. El último día que estuvimos juntos, el día anterior a su viaje en coche a Madrid. Me parece tan real,... todavía puedo oler su piel.
- Lo siento Mauro.
- No más que yo,.... ella siempre me decía eso cuando yo me ponía sentimental. Pero ahora me doy cuenta de la importancia de la frase.



FIN



Versión 2d

Jamás pensó ella en tener ese poder. Nunca paso por su mente esa relación.

Lejos quedaba su tierra, su pueblo, su país. Aquellas primeras miradas y manos de cuando se sentía viva, de cómo iba creciendo... Tiempos aquellos en donde no había nada excepcional a añadir a los problemas cotidianos. El escuchar las alegrías y las penas de su gente. Lejos del capitalismo. Producto al fin de un país de mano de obra barata.

Tal vez toda una felicidad nacida de la ignorancia. No problemas, no objetivos... No problemas...¿Por qué entonces abandonar aquello? Viajar. Mal viajar empaquetada con otros tantos como ella. Signo de estos tiempos. Llegada a territorios extraños y empezar a conocer transportes clandestinos y mugrientos almacenes hasta que un día... Un día se encontró con él.

Triste tienda de placer. Notó como él la observaba, con simulada frialdad, como un tasador que se mueve con soltura entre maquiavélicos especulaciones.Horas después en su casa, en su nuevo hogar se dio cuenta de su lugar. Percibió su poder y también sus limitaciones. Tenia un dueño, pero también un cautivo sumiso... Manso varón de rutinaria vida... Atenciones sobre ella en forma de esperma. Jamás pensó ella en ser protagonista de los sueños de un hombre. Nunca paso por su mente de muñeca hinchable llegar a esa conveniencia mutua...


Versión 2e

Yo me lo montaría en el compartimiento de un tren y mi compañera de juegos sería una china, (es mi fetiche). Ella tumbada en el sofá color blue. Yo sacando sus braguitas con los dientes y con mis dedos jugueteando en su clitoris.

Sus gemidos llegan al compartimiento contiguo en el cual se alojan dos chicas que alertadas por los gemidos deciden pedirnos formar parte del juego. Yo soy algo corto y me sentí algo avergonzado, allí en penumbras y desnudos, no sabia que decir. La china aceptó rapidamente y yo decidí aceptar también, pero lo que no podía sospechar es que una de ellas era mi compañera de trabajo y amiga de mi esposa...



Versión 2f

Él se da cuenta que le queda poco tiempo y decide acelerar el maravilloso ambiente. Follan como dos locos en fase aguda, todo en diez minutos que los deja reventados. El se ducha y se larga con el portátil. Ella tardará tres horas en poder levantarse.

viernes 18 de julio de 2008

El sofá (¿parte II?)

Hola a tod@s,

antes de nada, decir que no, esto no es la parte II del relato, todavía está cocinándose pero como soy una persona que me gusta jugar, ya lo habréis intuído, os quisiera proponer algo.

Leyendo vuestros comentarios he podido ver que muchas de vosotras ya tenéis un desenlace en mente, o en algún caso, varios desenlaces, por lo que siento curiosidad y me gustaría contrastarlos.



Para ello, lo que voy a hacer es moderar los comentarios para este post, de manera que quien quiera me cuente cómo cree que va a continuar la historia y yo las recopilaré y publicaré, sin decir nombres de las autoras si no quieren, sólo diré cual es la mía. Dejo a vuestra elección la longitud del texto, podéis explayaros en descripciones o demás, o símplemente comentar de manera puntual los pasos siguientes.

¿Os apetece jugar?.

La publicación del post será el próximo miércoles por la noche.

Por supuesto, también podéis enviar vuestras sugerencias a karlkarl79@gmail.com.

miércoles 16 de julio de 2008

El sofá

Ella tumbada en el sofá, braguitas brasileñas y nada más leyendo la última novela que se había comprado hacía poco y que ahora disfrutaba en los calurosos días de verano.
Él en calzoncillos boxer la observa desde el sofá justo enfrente, sin hacer caso a lo que la televisión va escupiendo, con la mirada fija en sus curvas.


La mira detenidamente, sin prisa y observa...


sus pies, pequeñitos y sensuales, con las uñas pintadas en un rojo que hacía juego con su último vestido. Cuando él se los masajea, ella siempre se queja de que no le gustan a lo que él siempre replica que no, que son maravillosos, delicados y los besa, primero el empeine y luego cada uno de sus dedos porque sabe que eso la hace estremecer de placer.



sus piernas, suaves como la seda. Cuando están juntos en el sofá o en la cama le gusta acariciarlas lentamente, de arriba a abajo, primero con la punta de un dedo, y luego con toda la mano. Empieza por los tobillos, sube por la rodilla hasta llegar a su entrepierna donde recorre en círculo su sexo y vuelve a hacer el recorrido inverso por la otra pierna, en un ciclo sin fin. Más escalofríos recorren su cuerpo.





su barriguita, qué decir de ella que no se haya dicho antes. Es perfecta, ideal para jugar con ella con el dedo índice dibujando círculos unas veces, corazones otras tomando siempre su ombligo, ensartado con un piercing, como punto central del recorrido. Cuando la besa, sabe que un espasmo incontrolado recorre su cuerpo de puro placer.





sus pechos, ni grandes ni pequeños, firmes y suaves coronados por dos rosados pezones que se erizan al sentir el contacto de unos labios carnosos, seguidos, como ella sabe, de una lengua que jugueteará con ellos delicadamente, primero haciendo círculos a su alrededor, luego introduciéndolos completamente en su boca. Es su juego favorito y el que la consigue desmontar por completo.





sus labios, ni finos ni muy carnosos, a medio camino. Le encantan porque su forma es preciosa, bien definida y muy sensual y cuando están pintados, especialmente de rojo, ésta resalta de manera espectacular y los convierten en objeto de deseo.





su melena, pelirroja, larga, ondulante y sensual. Cuando la lleva suelta le da una imagen salvaje que hace que pierda el control. Cuando él acaricia su pelo, ella definitivamente pierde el control y queda totalmente indefensa ante él.



Ella levanta la vista y lo observa, sabe que él lleva tiempo mirándola y deseándola.


(seguirá...)

viernes 11 de julio de 2008

Segunda oportunidad (parte II)

... como es parte II, eso quiere decir que hay una Parte I y que está en la entrada anterior a ésta, por lo que te recomiendo que, si no la has leído, pases por ahí para situarte mejor.

Un saludo, un beso

...... (parte II)

Tal y como me había comentado, en poco menos de 5 minutos estábamos en la puerta de su casa con el objetivo aparente de buscar una ropa más cómoda y adecuada para ir en moto.

- Por cierto, me llamo Judith. Que en el bar nos hemos puesto a hablar y ni siquiera sabemos nuestros nombres y claro, no es plan de llamarte "chico de la moto".
- Opssss, es verdad. Yo me llamo Downbound, Judith. Me gusta tu nombre.
- Gracias. Bueno y ahora que ya no eres un desconocido puedes subir a echarme una mano con la ropa, si no te importa.
- ¿Importarme? ¿Estás de broma? Me siento como Richard Gere en Pretty Woman, y pienso sentarme en un sofá, poner la canción a tope y esperar el desfile de ropa más impresionante de mi vida, jejejeje
- Ay, ay, chico malo, dijo con una sonrisa.

Cuando llegamos a su casa, observé en el recibidor una foto de ella abrazada a un chico, que supuse su pareja.

-Bonita foto la tuya con tu ... ¿hermano?.
- Jajajaja, sí claro, mi hermano. ¿Te crees que no te he visto mirarme el anillo?. Aunque parezca que no, las mujeres nos percatamos de todas esas miradas y os calamos rápido, muuuuuy rápido.
- Ok, ok, tú ganas, ser simples es lo que nos hace vulnerables y predecibles.
- Antes de buscar algo que ponerme, ¿qué me recomiendas? es para no perder el tiempo.
- ¿Perder el tiempo?, debes de estar de broma. Si estuvieramos de compras no te digo que no, pero hoy... sinceramente no tengo ninguna prisa, dije con una sonrisa pícara.
- Vale, capto el mensaje, pero me ayudas poco, grrrr. Entonces siéntate ahí y ahora salgo y, poco a poco vamos escogiendo, ¿te parece bien?
- Sí, no podría ser mejor.

Judith salió de la habitación y al poco la oía trastear en un armario, colgando y descongando ropa, en su afán de escoger la más adecuada para el momento. No sé cuanto tiempo pasó hasta que volvió a entrar porque mis nervios y excitación me impedían concentrarme en nada.


Cuando apareció por primera vez me quedé sin aliento, se había soltado el pelo que ahora le caía sensualmente por la cara, llevaba puesta una camiseta azul muy fina y ajustada que se adaptaba perfectamente a la forma de sus pechos, los cuales podía ver como se balanceaban libremente al no llevar sujetador. Para la parte inferior había decidido cambiar su pantalón blanco por unos tejanos ajustados que marcaban la deliciosa forma de su culo, el cual procedió a mostrarme cuando, poco a poco fue dándose la vuelta al ritmo de una canción que no se podía oír, en espera de mi reacción.




- ¿Qué te parece?
- Perfecto, la camiseta en sí ya me deja sin habla y el pantalón parece que te lo hayan hecho a medida.
- Gracias, sabía que te gustaría. Aunque no hacía falta que te lo preguntara, lo leo en tus ojos.
- De todas maneras, con el día que hace y con tejanos, quizá pases calor, ¿no crees?. Además, sería frustrante para mí que encontraras la ropa ideal a la primera. ¿Por qué no me sorprendes?
- Ummmm ¿quieres jugar?
- Me has leído el pensamiento, dije mirándola a los ojos y sin pronunciar más palabra.
- Y la camiseta, ¿me la quito?, dijo acercándose poco a poco hasta poner uno de sus pezones erectos que se marcaba por debajo de la camiseta a mis labios.
- Tú decides, dije mientras abría ligeramente los labios, los colocaba sobre su pezón y le daba un beso suave y lento.

En ese momento pude notar como se erizaba su piel mientras a la vez que sus pezones se ponían aún más duros si cabe, marcándose de manera increíblemente excitante bajo la camiseta.

- Ahora vuelvo, no te vayas.

Salió dejando la puerta abierta de par en par, lo que me permitía ver parte de su habitación, el armario y el pie de la cama.

Lo primero que hizo fue quitarse la camiseta dándome la espalda, poco a poco y a sabiendas de que la estaba observando. Una vez fuera, con delicadeza se desabrochó el botón del pantalón y, sin prisa, se lo fue bajando hasta dejar al descubierto un tanga negro que se adaptaba increíblemente a cada curva de su culo. Así, medio desnuda, procedió a mirar dentro del armario para escoger el siguiente vestido. Después de dudar unos segundos se decidió por uno, aunque antes de que pudiera verlo cerró la puerta de la habitación para incrementar la emoción.

Cuando se abrió la puerta dejé de respirar, allí estaba Judith con un vestido rojo ajustado que remarcaba cada una de sus maravillosas curvas, combinado con unos zapatos de tacón también rojos sangre.


Sin dejar de mirarme se fue acercando poco a poco, exagerando su contoneo que me tenía totalmente hipnotizado y excitado en partes iguales. Se colocó a poco más de medio metro y giró sobre sí misma en espera de mi reacción al ver que ya no llevaba ropa interior, el tanga también había desaparecido, siendo toda su vestimenta el vestido y los zapatos.

- ¿Mejor ahora?
- Estoy sin aliento, creo que es lo más excitante que he visto nunca. Estás increíble, pero no me salen las palabras, cualquier cosa que dijera sería poco.
- Pues no digas nada, dijo mientras se acababa de acercar, abría las piernas y se sentaba en mi regazo, justo donde el pantalón marcaba un bulto a punto de estallar. Ummmm, noto que te gusta el vestido.
- Sí, creo que voy a explotar, lo notas ¿verdad?
- Y eso no sería bueno. Creo que habrá que dar libertad a tu pajarito, si te parece bien. Judith, se apartó ligeramente y procedió a desabrocharme el pantalón y bajarme los calzoncillos, no sin dificultad debido a la enorme erección de mi polla.

Ante mi sorpresa, Judith alargó la mano hasta una mesilla cercana, abrió un cajón y extrajo un condón que procedió a ponerme despacio, aunque sin apenas dificultad dado lo lubricado que a estas alturas estaba.

- ¿No lo echará de menos?
- No, y no hablemos de eso.

Judith se levantó ligeramente, cogió mi polla con delicadeza y tras subirse ligeramente la falda, se la colocó debajo de su coño, también muy lubricado por la excitación y fue sentándose poco a poco hasta que hubo entrado en su totalidad.



- Diosss que gusto, déjame que me quite el vestido.
- No, déjatelo, quiero follarte con él puesto.

Mientras, mis manos cogían sus pechos, primero por encima del vestido y luego por debajo, una vez separado el escote y procedía a lamer sus duros pezones. Mientras, ella iba gimiendo de placer mientras movía sus caderas en un ritmo cada vez más acelerado, que provocaba que su respiración fuera más entrecortada.

No pasó ni dos minutos cuando sus movimientos pasaron a ser fuertes sacudidas de pelvis, hacia delante y hacia atrás, descontroladas, mientras su boca y la mía intercambiaban las lenguas en un beso increíblemente húmedo... y entonces pude notar como se corría, su cuerpo daba secos espasmos y su boca dejaba escapar un gemido interminable de placer.

- Ohhh, ha sido increíble, estoy superexcitada, quiero más, no quiero parar. Quiero correrme sin parar.
- Pues no pares, quiero notar como te corres, notar tu coñito cada vez más lubricado, tus pezones duros, los jugos de tu boca, quiero sentirlo todo. No pares.

Y así fue, durante 15 o 20 minutos Judith fue enlazando orgasmo tras orgasmo mientras yo iba acariciando su cara, sobando sus pechos o agarrando fuertemente su culo. Transcurrido ese tiempo yo también exploté, noté como me corría abundantemente. Aún no entiendo como pude aguantar tanto, pero doy gracias a ello ya que fue uno de los momentos más salvajemente excitantes que he vivido.

Judith, ahora sí, se quitó el vestido y, agotada, se dejó caer sobre mí para descansar.

Aquello no acabó ahí, a partir de entonces encontré en Judith una amiga, una cómplice de juegos y pude descubrir lo que le gustaba jugar, vaya si le gustaba, pero esa es otra historia.

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Como me gusta jugar, tal y como habéis podido apreciar, os dejo dos opciones, comentar aquí de manera más abierta o en el mail karlkarl79@gmail.com, más privado y sincero. O en ambos, claro está.

Me gustaría saber qué os ha parecido mi historia, si os ha gustado, excitado u os ha dejado indiferente.


Un beso

miércoles 9 de julio de 2008

Segunda oportunidad

Aquel día, como muchos otros cogí la moto para hacer unos recados; tenía que ir al centro de Barcelona a recoger un paquete y vuelta a casa, nada especial, rápido y sencillo, aunque no siempre las cosas sencillas acaban siéndolo.

Una vez recogido, dado el abultado tamaño del paquete, me entretuve bastante en fijarlo bien, no fuera que, en medio de la autopista de vuelta a casa decidiera salir volando. El caso es que, mientras estaba en medio de la delicada operación, observé una joven sentada en una terraza cercana, media melena rubia, ondulad y con un vestido muy veraniego que realzaba sus hermosas piernas y su cuerpo.

Mientras trasteaba con el paquete iba observando a la chica sentada sola en la terraza del bar, que me tenía totalmente hipnotizado. En una de éstas, ella levantó la vista y ambos nos quedamos mirándonos fijamente sin apartar la mirada hasta que al final ella cedió, mientras yo seguía con mi obra, esta vez más despacio claro está.



Tengo un defecto, lo reconozco, me encanta observar a la gente, sus gestos, sus reacciones y si encima en una de esas me pillan in fraganti, peor aún. El caso es que, mientras estaba por la labor, de tanto en tanto observaba por el rabillo del ojo como ella también iba mirando de manera disimulada unas veces, más descarada otras, por lo que decidí seguirle el juego. Durante 5 maravillosos minutos nuestro juego de miradas fue de un lado hasta el otro hasta que, desgraciadamente el paquete estuvo firmemente sujeto por lo que era momento de actuar o marcharse.

La verdad es que en ese momento me entraron las dudas, le decía algo o haría el ridículo y la chica sólo me observaba, no por que le atrayera sino por simple curiosidad de ver como me las apañaba con el paquete. El caso es que, ante la duda, tomé la peor solución y, tras montar en la moto me marché, no sin antes echar una mirada atrás para ver si ella me seguía con la mirada, cosa que no hizo.

Aquella tarde y durante la mañana siguiente no pude dejar de darle vueltas a la situación, ¿y si la había cagado y ella había sentido lo mismo que yo? ¿me precipité al marcharme?.

Como la curiosida mató al gato, con el fin de responder a mi pregunta decidí, al día siguiente acercarme por el mismo bar, aparcar en el mismo sitio y esta vez ser yo quien estuviera sentado casualmente en el mismo sitio que ella el día anterior. Si el destino quería jugar conmigo, en breve aparecería ella y se sentaría en la misma terraza, así que, nervioso dejé pasar el tiempo hasta llegar a la hora convenida.

Poco después de las 17.15 h, para mi sorpresa y satisfacción, la misma chica vestida ese día en unos pantalones piratas blancos y camisa ajustada fucsia see presentó a nuestra "no concretada cita".

Como quien no quiere la cosa, escogió la mesa de al lado y se sentó de forma que nuestras caras quedaran una enfrente de otra, ocultas ambas por oscuras gafas de sol que permitían ver sin ser visto.

Nervios, nudo en el estómago, las palabras que no se concretan ni en mi cabeza ni en mi boca e impotencia de no saber qué decir. Por suerte no fui yo quien tomó la iniciativa.

- ¿Llegaste con el paquete sano y salvo?, dijo ella de manera directa con una sonrisa preciosa en la cara mientras me miraba fijamente a los ojos a través de sus gafas.
- Sí, la verdad es que, aunque me costó fijar el dichoso paquete, al final conseguí dejarlo bien atado para que no se moviese. Sabes, me hizo gracia ver como seguías todo el proceso de reojo.
- La verdad es que sentí curiosidad, sabes, no pensaba que pudieras atar un paquete tan grande en la moto, aunque ésta sea también grande. Suponía que cuando arrancaras oiría un "catacrack" y vuelta a empezar.
- Ya veo, ya. Ahora entiendo tu curiosidad. Y yo que pensaba que mirabas ... la moto, dije irónicamente.
- Bueno, esa es otra, me encantan las motos y más si son grandes. Digamos que siempre he tenido una cierta atracción hacia ellas, aunque nunca me he atrevido con ninguna ya que como puedes observar no soy especialmente grande y no podría manejarla.
- Oye, si quieres te la presento y os dais una vuelta, eso sí, yo tengo que ir de carabina que no me fío un pelo de ella. Es muy golfa y claro...
- Ja, ja, ja, sí, ahora que lo dices si que parece ser una moto traviesa. Aunque, sinceramente, pensaba que las motos más pícaras eran las Harley, nunca creí que las alemanas también lo fueran.
- Buffff, no la conoces bien, son las peores.
- Pues sabes qué, acepto tu invitación, o mejor dicho, "su" invitación.
- ¿En serio?, entonces vamos. ¡Qué puñetera la moto, ahora entiendo por qué me ha dicho antes de salir que cogiera el otro casco!.
- ¿Llevas otro casco? Ahora te acabas de quedar conmigo.
- Sí, en la otra maleta. Lo que no llevo es la botella de vino y eso que ha insistido en que la cogiera, pero ya sabes, alcohol y motos....
- Vaya con tu amiguita, pues sí que es espabilada.
- No sabes tú bien. Entonces qué, ¿te dejas llevar?.
- Por supuesto, no me lo perdería por nada del mundo.
- Entonces vamos, te llevo a un bar mejor aunque está un poco lejos.
- No importa, me apetece que me lleves donde sea. Por cierto, ¿voy bien así, o mejor me cambio?
- La verdad es que justo en eso estaba pensando, pero no te lo quería decir. Ese pantalón blanco te queda muy bien, pero me da miedo de que se manche. Por otro lado, mejor llevar tacón que zapatos planos, pero tú misma.
- Tú mandas, todo sea por hacer el viaje lo más a gusto posible. Vivo a dos calles de aquí así que si te apetece me acompañas y me ayudas a elegir, ¿te parece?
- Será todo un placer, como puedes imagenarte.
- Sí, ya me lo imagino, jajajaja, como sois los hombres, grrrr.

Al cabo de cinco minutos, tal y como ella había dicho, estábamos en su casa con el objetivo de que se cambiara de ropa y se pusiera algo más cómodo para ir en moto, o eso creía yo...


(seguirá)

martes 8 de julio de 2008

I’m on FIRE - Estoy Ardiendo

Hay veces que lo que quieres escribir, lo que quieres expresar ya ha sido antes dicho o en este caso cantado, por lo que os dejo la letra de una canción que me encanta, en inglés y en castellano.

Espero que os guste. Yo lo disfrutaré por partida doble en breve.





I'm On Fire

Hey little girl is your daddy home
Did he go away and leave you all alone
I got a bad desire
I'm on fire

Tell me now baby is he good to you
Can he do to you the things that I do
I can take you higher
Oh, oh, oh I'm on fire

Sometimes it's like someone took a knife baby
edgy and dull and cut a six-inch valley
through the middle of my skull

At night I wake up with the sheets soaking wet
and a freight train running through the middle of my head
Only you... can cool my desire
Oh, oh, oh I'm on fire
Oh, oh, oh I'm on fire
Oh, oh, oh I'm on fire


Estoy Ardiendo

Oye nena, ¿está tu chico en casa?
¿Se ha ido y te ha dejado sola?
Tengo un mal deseo
Estoy ardiendo

Dime nena, ¿es bueno contigo?
¿Te hace las cosas que yo te hago?,
Yo puedo llevarte más alto
Oh, oh, oh Estoy ardiendo

A veces es como si alguien cogiera una navaja, nena,
de filo embotado y cortara un valle de seis pulgadas
En el centro de mi alma

Por la noche me despierto con las sábanas empapadas
Y un tren de carga corriendo por mi cabeza
Sólo tú puedes refrescar mi deseo
Estoy ardiendo

jueves 3 de julio de 2008

Despertar de la inocencia (Parte II)

(continuación de la Parte I...ver post anterior)

Desde la semipenumbra de la habitación, podía ver como María me observaba y como su respiración se iba acelerando poco a poco al descubrir mi juego. En ese momento dudaba en el siguiente paso a dar, ¿jugaría o se mantendría al margen? y si al final decidiera jugar, ¿cuales serían las reglas, si es que las había?.
Dudas, muchas dudas recorrían su mente mientras permanecía inmóvil mirándome a través de la puerta entreabierta. Yo, mientras la observaba desde debajo de la almohada, perfectamente colocada para observar sin ser observado aunque para ambos no era más que una formalidad antes del juego, porque ella sabía perfectamente que la estaba mirando también.

María estaba cada vez más nerviosa, por momentos parecía que se iba a dar la vuelta y salir de la habitación como si nada hubiese pasado, mientras que otras veces hacía ademán de entrar definitivamente en la habitación y jugar, con todas las consecuencias que ello implicaran.
Mi excitación iba en aumento, ahora podía notar como mi polla había llegado a su punto máximo de erección, formando un apreciable bulto que sobresalía por debajo de las sábanas y que hacía rato que había atraído la mirada lasciva de María.
Supongo que fue en ese preciso momento en que sus dudas se aclararon y decidió que si había que jugar lo haría aunque ella decidiría hasta donde y cómo.
María, sin acabar de entrar en la habitación, alargó la mano hasta el pie de la cama, agarró la sábana por su extremo inferior y, delicadamente, la hizo deslizar hacia abajo, poco a poco, queriendo mantener el suspense el máximo posible y eso me gustaba, sí me gustaba muchísimo su delicadeza.
Tras un espacio de tiempo que se me hizo eterno aunque placentero, por fin consiguió que todo mi cuerpo apareciera visible y desnudo sobre la cama, mostrando la enorme erección entre mis piernas. Los ojos de María estaban ahora más abiertos que nunca mientras que su boca permanecía entreabierta, mostrando sus maravillosos labios pintados de rojo que únicamente cerraba para tragar saliva de tanto en tanto debido a la excitación.
"Sigue", pensaba yo, "soy todo tuyo y estoy a tu disposición, lo sabes" pero no, aquel día María había decidido que, como quería llevar el control de la situación, ya había tenido suficiente, por lo que cogió la sábana que quedaba a mis pies y poco a poco me fue tapando de nuevo hasta la cintura. Una vez hecho esto, deslizó como sin quererlo un dedo sobre la sábana acariciando ligeramente mi miembro erecto mientras observaba complacida como no pude evitar sobresaltarme ligeramente ante la sorpresa. Acto seguido, sonrió y se marchó de la habitación, dejándome a solas con una terrible erección y excitación.
El resto del día, así como el fin de semana siguiente se hicieron interminables. No podía esperar al lunes siguiente para volver a recibir la visita de María, aunque por otro lado me asaltaba la duda de si al final se lo repensaría y decidiría no volver a jugar, dada la situación. Pasaron las horas, los días, yo deambulaba por la casa distraído o salía con mis amigos sin poder apartar de mmi mente a María; no había otra mujer en esos momentos y quería estar con ella en el silencio de mi habitación, con la complicidad de nuestro juego.
Por fin llegó el lunes y a las 9 en punto como siempre apareció María que, como siempre, llamó a mi madre para ver si estaba en la casa, por lo que al no recibir respuesta se dirigió a mi habitación como ocurría los últimos días.
Desnudo con la sábana sobre las piernas observé como se iba abriendo la puerta poco a poco, aunque esta vez, en lugar de quedarse entreabierta como había ocurrido hasta entonces, quedó abierta de par en par. Aquel día, María me reservaba una sorpresa, no llevaba la ropa que acostumbraba a llevar, pantalones y camiseta sin mangas, sino que iba sensualmente vestida con una faldita plisada y una camisa sutilmente desabrochada que mostraba la parte central de sus hermosos pechos y unos zapatos de tacón que estilizaban aún más sus piernas.

Al igual que el día anterior el proceso se repitió, María fue alargando la mano hasta la sábana y fue tirando de ella hasta que aparecí totalmente desnudo. Acto seguido, y tras un último suspiro de placer se fue acercando poco a poco a la cama hasta sentarse a los pies de ésta. Su mirada pasaba de mi polla a mi cara bajo la almohada una y otra vez mostrando una sonrisa pícara. En ese momento y sin dejar de mirarme a la cara, alargó su mano y cogió mi polla delicadamente, con una suavidad y ternura que no he podido olvidar y empezó a masturbarme, poco a poco, sin prisas.

Yo creía morir, notaba su mano caliente sobre mí y como iba subiendo y bajando lentamente, nada que ver con lo que había visto en las películas porno donde las chicas masturban salvájemente a los hombres. María se relamía, iba sacando la lengua e iba humedeciéndose los labios a menudo mientras seguía con su lenta cadencia, notando mi respiración entrecortada por debajo de la almohada.

Cuando hubo pasado un tiempo, no puedo decir si fueron 5 minutos o 5 horas, María se paró, observó mi polla húmeda y a punto de reventar y, de nuevo poco a poco para que lo pudiera observar con todo el detenimiento, fue acercando se cara hacia ella.

Pude notar el calor de sus labios cuando delicadamente me besó en la punta húmeda y excitada. Lo hizo una, dos, tres veces, muy poco a poco, primero fueron besos, luego pasó su lengua caliente y húmeda por toda y al final se la fue metiendo muy, muy despacio en la boca, saboreándola.

Yo quería morir, quería cogerla y tumbarla en la cama, subirle la falda y follarmela salvajemente hasta correrme en su interior pero sabía que ese no era el juego y que romper las reglas podía traer consecuencias, así que permanecí inmóvil mientras me realizaban la mejor felación que, a día de hoy, recuerde. Quizá fue porque era la primera, aunque no creo, supongo que lo maravilloso de la situación era que no podía hacer nada, no podía tomar el control y debía dejarme hacer sin poder actuar ni sugerir nada.

María siguió con su juego, yo podía notar como iba moviendo lentamente su cabeza y su lengua y cómo también estaba disfrutando como una loca. Al cabo de unos minutos decidió cambiar de posición, en lugar de quedarse a los pies de la cama, decidió quitar la almohada de mi cara, para acto seguido subirse sobre mí girada 180º, de forma que mi cabeza quedara sumergida bajo su falda mientras ella volvía a introducir mi polla lubricada en su boca.

Sorprendido descubrí que no llevaba bragas, notando en mis labios su coñito húmedo que procedió a moverlo cadenciosamente sobre mi cara. Al principio notaba como se movía lentamente, al ritmo que iba lamiendo mi polla pero poco a poco noté como su respiración se aceleraba a la vez que iba incrementando el ritmo.

No podía más, iba a explotar y ella se dio cuenta por lo que incrementó aún más su ritmo y sus jadeos, ahora estabamos totalmente desbocados los dos y fue en ese momento cuando exploté. Noté como mis piernas se encogieron ligeramente mientras mi semén inundaba su boca caliente. A ella no le importó, más bien pareció acelerarla aún más y poco después noté como emitía un prolongado suspiro de placer mientras llegaba al orgarmo en mi cara.

Exhausta, permaneció quieta sobre mí unos segundos hasta que se incorporó, se ajustó la falda y la camisa, observó mi cara con los ojos cerrados y me besó con dulzura antes de irse.


Aquel fue el principio de una maravillosa relación con María que duró unos meses y que dio mucho de sí. Siempre mantuvimos las reglas, yo permanecía dormido y ella jugaba y me dejaba jugar sutilmente teniendo ella en todo momento el control.
Algún día continuaré...

martes 1 de julio de 2008

Despertar de la inocencia (Parte I)

Cuando echo la vista atrás, recuerdo este momento como, si bien no como mi iniciación sexual, sí como el primer contacto con la sexualidad y el deseo, "que no es lo mismo pero es igual" como diría Silvio en una de sus canciones.

Todo ocurrió hace unos cuantos años, yo tendría unos 16 o 17 años y aún estaba en el instituto. Hacía un par de años que había despertado al deseo sexual y las hormonas, como todo adolescente, hacían estragos en mi cuerpo.

Por aquel entonces las chicas de mi edad habían pasado de ser seres aburridos que no tienen nada en común conmigo a ser objeto de mis pensamientos y deseos a todas horas. ¿Cómo había sido tan ciego hasta ese momento?.

En casa, aparte de mi hermano y mis padres, teníamos la visita dos veces por semana de una vecina que ayudaba a mi madre en las tareas domésticas. Se llamaba María y tendría aproximadamente unos 35 años, era simpática, guapa de cara y su cuerpo dibujaba unas curvas que me dejaron hipnotizado desde la primera vez que me la crucé con ella por las escaleras.

Cuando hablaba, su voz me parecía lo más sensual del mundo con un acento canario lo más dulce que uno se puede imaginar y cuando sonreía, simplemente caía a sus pies.
Siempre he sido de dormir bastante por lo que cuando llegaba María, rara era la vez que no me encontraba en la cama, por lo que, una vez asomaba la cabeza por detrás de la puerta, si me veía durmiendo plácidamente, volvía a entornarla y seguía con la limpieza del resto de la casa.

Al principio sí que dormía antes de su llegada, pero cuando un día que me desperté un poco antes, pude ver como abría la puerta de mi habitación y tras observarme unos segundos, volvía a cerrrarla con cuidado.

Sé que fueron solo unos segundos pero la excitación que tuve al sentirme observado hicieron que mi lado más exhibicionista tomara la decisión: le propondría un juego, o más bien se lo dejaría intuir, para ver hasta donde estaba dispuesta a jugar. Si todo seguía igual, no importaba ya que la excitación no me la iba a quitar nadie, pero si decidía jugar, aunque fuera lo más mínimo....

Aprovechando que era verano, a la mañana siguiente, antes de que llegara mi vecina decidí no sólo quitarme el pijama y quedarme en calzoncillos, sino que aparté ligeramente las sábanas de forma que únicamente cubrieran la ropa interior y una pierna mientras me tapaba la cara con la almohada estrategicamente para observar sin ser observado. Al entrar mi vecina en su rutina de cada día, pude apreciar su cara de asombro al ver mi cuerpo semidesnudo sobre la cama. No hizo nada, se quedó mirando unos segundos aunque algunos más de lo habitual, y siguió, como iba siendo habitual con el resto de la casa.

Yo estaba excitadísimo, iba a explotar y ella podría haberlo percibido de no haber sido porque, en previsión de una posible reacción negativa, había colocado la sábana de tal forma que evitara apreciar su estado.
Fueron pasando los días y el ritual se iba repitiendo con ligeros cambios, primero fue una pierna, luego solo se ocultaban los calzoncillos para, al tercer o cuarto día, mostrarle mi ropa interior sin ningún pudor y mostrando mi enorme erección, imposible de ocultar. Cada día que pasaba observaba desde debajo de la almohada como ella me miraba más detenidamente y durante más tiempo, ya no eran unos segundos inapreciables, ahora se quedaba con la puerta entreabierta bastante más tiempo, como dudando qué hacer.

Para el día siguiente le preparé una nueva sorpresa, esta vez la cosa no sólo iba a subir de nivel sino que me serviría para dar las primeras pistas de que estaba jugando con ella, y que tendría que decidir si aceptaba o no mi reto. Aquella mañana, justo antes de que llegara, me desnudé por completo, me tapé ligeramente una pierna con la sábana de forma que ocultada mi miembro erecto, pero de tal forma que vez se pudiese intuir cláramente que no llevaba nada puesto. Cuando llegó María y comprobó que no había nadie en casa tras llamar a mi madre, se encaminó a mi habitación, abrió la puerta y pude observar claramete su cara de asombro y satisfacción.

Si antes de aquel día ella albergaba alguna duda de la situación, esa mañana le quedó totalmente clara, por lo que únicamente quedaba ver si aceptaba el juego...

(seguirá)

viernes 27 de junio de 2008

Calor, sudor y.... buenas vistas (Parte II)

(continuación de la parte I... ver más abajo)


Ella seguía hablando despreocupadamente con su pareja, aunque ahora cada vez cambiaba más a menudo de posición y más poco a poco. Desdoblaba la pierna apoyada encima de la otra y la colocaba en el suelo despreocupadamente de forma que durante unos segundo, esta vez sí, podía ver perfectamente sus braguitas verdes, casi del mismo color que su vestido antes de que volviera a cruzar las piernas. De vez en cuando apoyaba la mano en el muslo y subía unos pocos centímetros su, ya de por sí, corta falda, lo que me permitía ver con más detalle sus piernas y su entrepierna cuando cambiaba de posición.
Quería levantarme de allí, necesitaba ir al lavabo y masturbarme salvajemente pensando en ella pero ni podía ni mi cuerpo quería. Sabía que rara vez volvería a producirse una situación así y decidí disfrutarla tanto como parecía gustarle a ella. Llegados a este punto, tanto ella como yo habíamos decidido dejar de cruzar las piernas y mostrar descaradamente nuestra excitación, ella sus braguitas, supongo que húmedas y yo mi enorme erección. Notaba como mi polla estaba brutalmente aprisionada por los calzoncillos y estaba muy lubricada.
En un momento dado, ella se acercó aún más a la mesa de manera que quedaran sus piernas totalmente ocultas bajo la mesa y una vez hecho esto, se subió disimuladamente la falda de forma que ya se podían observar claramente su tanga, sí era claramente un tanga lo que llevaba, cosa que hizo que me excitara aún más. Lo que más me excitaba de toda la situación, era su manera de actuar, cualquiera que la estuviera observando a la cara, habría pensado que no había nada extraño en su manera de actuar y que nada era premeditado, pero yo sabía perfectamente que no era así y me gustaba.
En un momento dado, para mi asombro, vi como volvía a cruzar las piernas, estiraba la falda sobre las piernas y seguía hablando. En ese momento pensé que el espectáculo, para mi desgracia se había acabado, así que decidí tomarme un respiro, tomar el café y leer algo. Ella seguía hablando despreocupadamente y, en un momento dado, se puso en pie, dijo algo a su acompañante y se fue hacia el bar, concretamente hacia los lavabos. He de reconocer que la rapidez de sus movimientos me pillaron por sorpresa y si no llega a ser porque no me podía mover de mi sitio, quizá la hubiera seguido hasta los lavabos, sólo por el simple hecho de cruzarme con ella y, quien sabe, rozarla disimuladamente al pasar.
No pasaron ni tres minutos cuando vi que volvía de nuevo a la mesa, sonriente y con un "algo" en la mirada que en ese momento no supe identificar. Dejó el bolso en la silla de al lado y se volvió a sentar. Esta vez lo hizo disimuladamente, sin mostrar nada, por lo que me imaginé que el show había acabado, había sido increíble pero todo tiene un fin. Ella seguía hablando despreocupadamente con él, con las piernas perfectamente cruzadas y la falda convenientemente estirada, ocultando gran parte de sus magníficas piernas.
Por contra, ahora notaba que sus miradas eran cada vez más frecuentes y duraderas, a la par que menos disimuladas, dado que él iba leyendo la prensa deportiva mientras hablaba y no se percataba de nada.
La notaba ligeramente inquieta, como si su mente estuviera debatiéndose en un mar de dudas, yo suponía que era debido a que se estaba replanteando seguir con el juego de antes o definitivamente dejarlo.
En un momento dado, tomo una decisión y poco a poco, muy lentamente, empezó a descruzar nuevamente las piernas a la par que se subía ligeramente la falda para volver a mostrarme su tanga verde. Notaba su nerviosismo, aunque no acababa de entender el por qué, pero salí de dudas rápidamente. Ahora entendía por qué había ido al lavabo con el bolso, no porque tuviera que maquillarse, sino para poder guardar disimuladamente ¡¡el tanga!!.
Ante mí, podía ver perfectamente su precioso coñito con los labios perfectamente depilados. Eran rosados y podía intuir que estaban increíblemente lubricados. Por otra parte su mirada lasciva lo decía todo, "mírame, quiero ver el deseo en tus ojos, quiero estar segura de que cuando estés a solas con tu novia o tu mujer te masturbarás o te la follarás pensando en mí, quiero que sepas que tu mente me pertenece".
No sé si fueron segundos, minutos u horas las que estuve allí mientras ella iba abriendo las piernas ya sin ningún tipo de disimulo, subiéndose la falda cada vez más e incluso, durante una breve décima de segundo, mientras simulaba que se ajustaba la falda aprovechó para, sin dejar de mirarme, meterse un dedo dentro de su húmedo coño que luego se llevó a la boca. Creí que iba a estallar de placer en ese momento, jamás, ni en mis más húmedos sueños había vivido, ni creo que volvería a vivir, una situación como aquella y a la vista de su cara, creo que ella tampoco.
Poco después su acompañante la miró, dejó el diario sobre la mesa y se le dijo si se iban, por lo que después de asentir, se levantaron, pagaron y se fueron, no sin antes deleitarme con una última visión de su entrepierna, esta vez bien abierta, quizá para que no lo olvidara nunca.
He vuelto después a esa terraza esperando volver a encontrarme con la pareja, o con ella sola, pero por ahora no ha habido suerte. De todas maneras, el tiempo lo dirá.

Tren a la Deriva

jueves 26 de junio de 2008

Calor, sudor y.... buenas vistas (Parte I)

Hay días en que, sin buscarlo, el destino te da una alegría, un momento que sabes a ciencia cierta que se va a quedar grabado en tu mente y que con el paso del tiempo, recordarás hasta el más ínfimo detalle, cada sensación, cada TODO.

Nada hacía presagiar que la cosa iba a ser de ese modo y en parte, eso es lo que hace mágico el momento y la situación.

Era domingo, hacía calor, bastante calor comparado con las últimas semanas, frías y lluviosas por lo que tanto hombres y mujeres aprovechan para sacar del armario y desempolvar esa ropa que llevaba guardada tanto tiempo en espera de su momento.

Sandalias, bermudas finas de algodón y camiseta de manga corta era mi atuendo aquel día caluroso en que decidí ir a una terraza a desayunar y leer la prensa del domingo tranquilamente. Eran las 10 de la mañana, relativamente temprano para ser domingo, por lo que poca gente había en el bar o paseando por las calles así que sabía que iba a poder disfrutar de mi momento de tranquilidad matinal, tal y como había previsto.

Escogí una mesa bien situada, a la sombra y en un lugar que me permitía observar a la gente que pasaba, o mejor dicho, pasaría más tarde. Una pareja con niños y otra de viejecitos eran los únicos clientes de la terraza, por lo que la camarera vino rápidamente a pedir nota. Ella es sexy, preciosos ojos negros, labios carnosos, y bonita figura. Lo sabe y supongo que puede leer en mis ojos y en mi manera de actuar que la encuentro realmente sensual y atractiva, pero no le digo nada, no soy del tipo de persona que va lanzando los tejos a las mujeres, mi carácter me lo impide, por contra, me encanta observar, jugar a las miradas furtivas y cómplices.

La noche había sido bastante agradable, aunque quizá no sea el adjetivo que mejor defina al sueño erótico que había tenido con una antigua amiga. Había sido increíblemente real y el hecho de despertarme no había cambiado las cosas, aún tenía cada una de las sensaciones que había soñado, cada caricia, cada beso y penetración que había realizado durante no sé cuanto tiempo antes de despertarme.

Desde mi silla estrategicamente colocada, tenía una perfecta visión tanto de la barra del bar como de la gente que pasaba por la calle. Una pareja de unos treinta años, ella sin ser guapa, tenía su puntillo sexy y lo sabía explotar, se notaba. Llevaba pantalones blancos, bastante finos que marcaban su culo, ni grande ni pequeño, pero sí bien proporcionado y que marcaba un tanga negro. Caminaban a poco a poco, por lo que pude deleitarme observándola acercarse y pasar por mi lado. Al principio pensé que se iban a sentar a desayunar también, pero pasaron de largo hacia otro bar cercano.

- Tu café con hielo, como siempre
- Gracias Marta, dije sin dejar de mirarla a los ojos. Poca clientela veo
- Sí, la gente debe de estar aún con la resaca del sábado, dijo mientras me obsequiaba con una sonrisa.
- Supongo que debe ser eso, o igual deben de estar en misa, dije irónicamente.
- Sí, eso va a ser, dijo mientras se marchaba sonriendo.

Cogí el diario y me dispuse a leerlo cuando vi otra pareja acercarse al bar. Esta vez estaba claro que su destino no era otro que la terraza donde me encontraba por lo que me quedé observándolos con más detenimiento, bueno, más bien observándola. Era guapa, rubia con la melena suelta y con unos ojos entre azul y verde que más tarde descubrí tras las gafas de sol que llevaba puestas. Llevaba puesto un vestido de color caqui de tirantes y acabado en una falda con una especie de volante que le llegaba por encima de las rodillas que marcaba un tipo increíblemente sensual.

No pude quitar la vista de su silueta pasar cerca de mi mesa y ella se dio cuenta, aunque pareció no importarle, más bien todo lo contrario, creí ver que una media sonrisa se escapaba de sus labios mientras hablaba con su acompañante.

Miró a su pareja y le dijo que prefería sentarse fuera, para que le diera el aire, que lo necesitaba después de tanto tiempo sin poder salir por culpa del frío y de la lluvia. Él no dijo nada, simplemente asintió y la siguió hasta la mesa que ella escogió, para mi sorpresa la que estaba justo al lado de la mía. Las alegrías no acabaron ahí, ella a la hora de sentarse, dio la vuelta disimulamente a la mesa y se sentó de cara a mí, como quien no quiere la cosa. En ese momento no le di mayor importancia, simplemente pensé que había tenido suerte y que el azar había querido que esa fuera la disposición escogida.

Mi corazón empezaba a estar cada vez más acelerado, tal y como estaba sentado podía apreciar sin ningún obstáculo su cara, sus ojos, labios, pechos pequeños pero firmes tras el vestido y sus piernas cruzadas elegantemente bajo la mesa. Como yo llevaba puestas las gafas de sol, podía hacer como que leía el diario mientras la observaba descaradamente sin miedo a ser sorprendido, o eso creía yo. Ella, mientras, seguía charlando con su acompañante pero, de vez en cuando, levantaba la vista y me observaba durante una décima de segundo apenas imperceptible para alguien que no estuviera atento, pero yo lo estaba, y mucho.

De vez en cuando, pasaba una página del diario que ni estaba mirando para disimular pero, tal y como pude apreciar por su mirada, ella sabía que mi tema de atención no eran las noticias escritas, sino ella y que me tenía totalmente hipnotizado.

No sé si del calor que empezaba a hacer, o de que aún no había olvidado del todo el sueño que había tenido la noche anterior, mi excitación al observarla fue creciendo, más y más. De vez en cuando se movía ligeramente de la silla y podía observar como se ajustaba la falda por encima del muslo, otras, simplemente cruzaba las piernas en el otro sentido y durante unos segundos, casi podía intuir sus braguitas, aunque supongo que era más imaginación mía que realidad. El hecho es que ya estaba en un punto en que, todo mi alrededor había desaparecido y únicamente había en él la chica del vestido caqui y su pareja sentada de espaldas a mí.

Estaba excitado, terriblemente excitado y, de haber estado cerca, se hubiera podido apreciar la enorme erección que destacaba por debajo de mis finas bermudas, por lo que no me quedó más remedio que cruzar las piernas para disimular lo mejor posible, no sin antes colocar en una posición correcta mi miembro. Dado que no había nadie en la terraza, salvo las tres parejas que no me observaban, no me preocupé excesivamente en colocarla disimuladamente. Una vez realizado, levanté la vista y vi como una sonrisa pícara se escapaba de los labios de ella, indicándome claramente que se había dado cuenta, por lo que no pude evitar un rubor y un nerviosismo en el cuerpo cercanos al "tierra, trágame".

Ella seguía hablando despreocupadamente con su pareja, aunque ahora cada vez cambiaba más a menudo de posición y más poco a poco. Desdoblaba la pierna apoyada encima de la otra y la colocaba en el suelo despreocupadamente de forma que durante unos segundo, esta vez sí, podía ver perfectamente sus braguitas verdes, casi del mismo color que su vestido antes de que volviera a cruzar las piernas. De vez en cuando apoyaba la mano en el muslo y subía unos pocos centímetros su, ya de por sí, corta falda, lo que me permitía ver con más detalle sus piernas y su entrepierna cuando cambiaba de posición.

Quería levantarme de allí, necesitaba ir al lavabo y masturbarme salvajemente pensando en ella pero ni podía ni mi cuerpo quería. Sabía que rara vez volvería a producirse una situación así y decidí disfrutarla tanto como parecía gustarle a ella. Llegados a este punto, tanto ella como yo habíamos decidido dejar de cruzar las piernas y mostrar descaradamente nuestra excitación, ella sus braguitas, supongo que húmedas y yo mi enorme erección. Notaba como mi polla estaba brutalmente aprisionada por los calzoncillos y estaba muy lubricada.

En un momento dado, ella se acercó aún más a la mesa de manera que quedaran sus piernas totalmente ocultas bajo la mesa y una vez hecho esto, se subió disimuladamente la falda de forma que ya se podían observar claramente su tanga, sí era claramente un tanga lo que llevaba, cosa que hizo que me excitara aún más. Lo que más me excitaba de toda la situación, era su manera de actuar, cualquiera que la estuviera observando a la cara, habría pensado que no había nada extraño en su manera de actuar y que nada era premeditado, pero yo sabía perfectamente que no era así y me gustaba.

En un momento dado, para mi asombro, vi como volvía a cruzar las piernas, estiraba la falda sobre las piernas y seguía hablando. En ese momento pensé que el espectáculo, para mi desgracia se había acabado, así que decidí tomarme un respiro, tomar el café y leer algo. Ella seguía hablando despreocupadamente y, en un momento dado, se puso en pie, dijo algo a su acompañante y se fue hacia el bar, concretamente hacia los lavabos. He de reconocer que la rapidez de sus movimientos me pillaron por sorpresa y si no llega a ser porque no me podía mover de mi sitio, quizá la hubiera seguido hasta los lavabos, sólo por el simple hecho de cruzarme con ella y, quien sabe, rozarla disimuladamente al pasar.

No pasaron ni tres minutos cuando vi que volvía de nuevo a la mesa, sonriente y con un "algo" en la mirada que en ese momento no supe identificar. Dejó el bolso en la silla de al lado y se volvió a sentar. Esta vez lo hizo disimuladamente, sin mostrar nada, por lo que me imaginé que el show había acabado, había sido increíble pero todo tiene un fin. Ella seguía hablando despreocupadamente con él, con las piernas perfectamente cruzadas y la falda convenientemente estirada, ocultando gran parte de sus magníficas piernas.

Por contra, ahora notaba que sus miradas eran cada vez más frecuentes y duraderas, a la par que menos disimuladas, dado que él iba leyendo la prensa deportiva mientras hablaba y no se percataba de nada.

La notaba ligeramente inquieta, como si su mente estuviera debatiéndose en un mar de dudas, yo suponía que era debido a que se estaba replanteando seguir con el juego de antes o definitivamente dejarlo.

En un momento dado, tomo una decisión y poco a poco, muy lentamente, empezó a descruzar nuevamente las piernas a la par que se subía ligeramente la falda para volver a mostrarme su tanga verde. Notaba su nerviosismo, aunque no acababa de entender el por qué, pero salí de dudas rápidamente. Ahora entendía por qué había ido al lavabo con el bolso, no porque tuviera que maquillarse, sino para poder guardar disimuladamente ¡¡el tanga!!.

Ante mí, podía ver perfectamente su precioso coñito con los labios perfectamente depilados. Eran rosados y podía intuir que estaban increíblemente lubricados. Por otra parte su mirada lasciva lo decía todo, "mírame, quiero ver el deseo en tus ojos, quiero estar segura de que cuando estés a solas con tu novia o tu mujer te masturbarás o te la follarás pensando en mí, quiero que sepas que tu mente me pertenece".

No sé si fueron segundos, minutos u horas las que estuve allí mientras ella iba abriendo las piernas ya sin ningún tipo de disimulo, subiéndose la falda cada vez más e incluso, durante una breve décima de segundo, mientras simulaba que se ajustaba la falda aprovechó para, sin dejar de mirarme, meterse un dedo dentro de su húmedo coño que luego se llevó a la boca. Creí que iba a estallar de placer en ese momento, jamás, ni en mis más húmedos sueños había vivido, ni creo que volvería a vivir, una situación como aquella y a la vista de su cara, creo que ella tampoco.

Poco después su acompañante la miró, dejó el diario sobre la mesa y se le dijo si se iban, por lo que después de asentir, se levantaron, pagaron y se fueron, no sin antes deleitarme con una última visión de su entrepierna, esta vez bien abierta, quizá para que no lo olvidara nunca.

He vuelto después a esa terraza esperando volver a encontrarme con la pareja, o con ella sola, pero por ahora no ha habido suerte. De todas maneras, el tiempo lo dirá.

Tren a la Deriva

lunes 3 de diciembre de 2007

What if - Coldplay

What if there was no light?
Nothing wrong, nothing right?
What if there was no time?
And no reason or rhyme?
What if you should decide?
That you don`t want me there by your side?
That you don`t want me there in your life?

What if I got it wrong?
And no poem or song?
Could put right what I got wrong?
Or make you feel I belong?
What if you should decide?
That you don`t want me there by your side?
That you don`t want me there in your life?

Oooh, that`s right
Let`s take a break, try to put it aside
Oooh, that`s right
I can`t ignore it if you won`t even try
Oooh, that`s right

When every step that you take
Can be your biggest mistake
And it could bend or it could break
Well that`s just the risk that you take
What if you should decide?
That you don`t want me there in your life?
That you don`t want me there by your side?


Oooh, that`s right
Let`s take a break, try to put it aside
Oooh, that`s right
I can`t ignore it if you won`t even try
Oooh, that`s right


Oooh, that`s right
Let`s take a break, try to put it aside
Oooh, that`s right
You know that darkness always turns into light
Oooh, that`s right.

miércoles 28 de noviembre de 2007

Hoy manda Él (parte II)

No empieza de seguida, deja que ella siga con los brazos abiertos en cruz esperando a que él actúe porque sabe que la incertidumbre hará que se vaya excitando poco a poco. ¿Por donde empezará? ¿Será dulce y suave o será rudo y salvaje? Coteja ambas opciones y no sabe cual realmente le apetece más, pero no importa, ella no tiene hoy el poder....

Él decide que actuará poco a poco, decide que quiere hacerla sufrir viendola gozar sin que pueda actuar, quiere que se excite, que gima de placer, que pida en su interior a gritos silenciosos que le haga esto o lo otro.

Él empieza con besos suaves, primero en los labios, luego en el cuello (sabe que eso la excitará), luego le morderá suavemente el hombro y observa como ella empieza a moverse inquieta, pero se para, sabe que no debe hacerlo. Él no tiene prisa, quiere disfrutar del momento y hacer que ella disfrute por lo que tarda en bajar hacia abajo. Cuando lo hace, cambia los besos por el contacto de la lengua húmeda que recorre el camino desde el hombro hasta sus pechos, primero la pasa por en medio para posteriormente ir acercándose a los pezones que están grandes y duros. Empieza moviendo la lengua alrededor el pezón, suavemente, primero un pecho, luego otro, alternándolos en una lenta cadencia mientras con un dedo empieza a recorrer su cintura, anunciando el siguiente movimiento.

La cabeza empieza a bajar, primero por la barriga y ombligo, hasta llegar a su sexo, que nota húmedo por encima de las braguitas. Con dos dedos empieza a quitárselas mientras observa como ella pide en silencio que lo haga rápido, no puede aguantar más, quiere sentirlo dentro, no le importa si es su dedo, su lengua o su miembro, pero él no tiene prisa, él quiere disfrutar del momento porque ella no tiene el poder...

Vuelve a los besos, primero en la barriga, luego en el ombligo y posteriormente en el muslo, cerca de su clítoris. Pasa de un muslo a otro, roza con los labios su sexo, como si fuera casual y nota un estremecimiento en su cuerpo. Hace como si no se hubiera dado cuenta y sigue con los besos, lentos y pausados. Baja por una pierna hasta los pies y luego sube por la otra, parándose cerca de su sexo. Decide comprobar como está de excitada, por lo que sube y besa sus labios, un beso húmedo con lengua y comprueba que ya está desbordada, quiere acción, no puede más, quiere que él se monte encima, la penetre salvajemente y se corra en su interior, pero él no quiere acabar tan pronto y además, hoy ella no tiene el poder...

Sea of Love - Tom Waits

Vale, nunca lo seleccionarían para OT, nunca será un artista de ventas multimillonarias pero wmusicalmente hablando está a años luz de muchos. Si aceptas que su voz "cazallosa" es parte de su encanto y abres tu mente, descubrirás a un gran artista.

Come with me my love to the sea

The sea of love
I want to tell you
How much I love you
I'm drowning in a sea of love

Do you remember the night we met?
That's the night I knew you were my pet
I want to tell you
How much I love you
I'm drowning in a sea of love

Come with me to the sea

Do you remember the night we met?
That's the night I just knew you were my pet
I want to tell you
How much I love you
I'm down in a sea of love

Come with me to the sea

Do you remember the night we met?
That's the night I just knew you were my pet
I want to tell you
How much I love you
I'm down in a sea of love

Come with me to the sea

Do you remember the night we met?
That's the night I just knew you were my pet
I want to tell you
How much I love you
I'm down here in a sea of love

Come with me to the sea

Come with me my love to the sea
The sea of love
I want to tell you
How much I love you
I'm down here in a sea of love

Come with me to the sea

martes 27 de noviembre de 2007

Hoy manda Ella

El hombre yace en la cama, en ropa interior con los brazos abiertos pero con los ojos cerrados. No sabe qué sucederá a continuación, únicamente sabe que hoy él no tiene el poder y debe dejarse hacer y disfrutar, ella decidirá....

(se aceptan sugerencias)

Hoy manda Él



La mujer yace en la cama, en ropa interior. No sabe qué sucederá a continuación, únicamente sabe que hoy ella no tiene el poder y debe dejarse hacer y disfrutar, él decidirá. Él le coge los brazos y se los coloca en cruz para que en ningún momento pueda tener la tentación de hacer o tocar nada. Sabe que no puede hablar, no puede pedir, no puede siquiera sugerir qué le apetece hacer o que le hagan, ni como.

¿Quién manda hoy?



Desde hace tiempo tengo una fantasía que, aunque pueda parecer egoísta, no lo es ya que es aplicable y es más DEBERÍA ser aplicable a ambos sexos para su buen funcionamiento. No es nada que haya descubierto, innovador o inexistente, es mucho más sencillo que eso. Es un juego y como todo juego necesita de, al menos dos personas para jugar y, por supuesto, consentimiento mutuo.

El juego es simple y consiste en dejarse ir o mejor dicho, dejar que tu pareja se deje ir y actúe según sus instintos y deseos (de nuevo, siempre dentro del consentimiento mutuo, esto es importante).

La persona que tenga el "poder", tendrá el tiempo que desee para gozar de la otra persona o hacerla gozar, él decide, mientras que el otro partner no puede pedir o sugerir hacer o que le hagan. Ahí está la gracia, en desear hacer o que te hagan y que no puedas llevarlo a cabo. Ver como te vas consumiendo por dentro, como quieres explotar y dejarte ir pero ves que no puedes, por lo que la excitación va subiendo, te vas calentando, te descontrolas pero no puedes actuar, porque no es tu turno...

Para quien le guste (no me incluyo) puede jugar con cadenas y cuerdas para evitar tentaciones de la pareja aunque yo prefiero la libertad "no libre", es decir, puedes moverte pero por respeto al otr@ no lo harás y dejarás que actúe según sus necesidades.

A continuación abriré dos nuevas entradas, una para cada parte de la pareja con el poder de actuación, por lo que cualquier comentario será bien recibido siempre y cuando se respeten las reglas del juego, es decir, mutuo acuerdo.

lunes 26 de noviembre de 2007

Discusiones

Anoche estabas sexy, llevabas tu pijama blanco poco antes de irte a dormir, por lo que ya te habías quitado el sujetador. Miré disimuladamente tus pechos, grandes pero no demasiado y tus pezones que se marcaban en la camiseta. Quería abrazarte, besarte, acariciarte pero no lo hice. Simplemente me giré e hice como que no había visto nada y dejé que te fueras sola a la cama mientras simulaba que miraba midistraídamente la televisión.

- Me voy a la cama......
...
...
- Ah Ok. Yo me quedaré un poco más

Y luego, excitado y con la mente dividida entre si debía ceder o no, permanecí sentado en el sofá mientras pasaban las horas y me quedaba dormido hasta las tantas de la noche.

Mañana saldré a la calle y miraré a la gente que me rodea, veré sus caras y sus cuerpos y los desearé aún sabiendo que no serán míos. Los desearé en múltiples sitios y situaciones, los desearé...

Everybody's Gotta Learn Sometimes (Beck)

Esta canción me ha venido a la cabeza después de ver el blog de Lady Drama (gracias ;)), ya que forma parte de la Banda Sonora de una de sus películas favoritas (Olvídate de mí o Eternal Sunshine of the Spotless Mind, dirigida por Michel Gondry y con guión del gran Charlie Kaufman).

Canta Beck de una manera increíblementa bella.



Change your heart
Look around you
Change your heart
It will astound you
I need your lovin'
Like the sunshine

Everybody's gotta learn sometime
Everybody's gotta learn sometime
Everybody's gotta learn sometime

Change your heart
Look around you
Change your heart
Will astound you
I need your lovin'
Like the sunshine

Everybody's gotta learn sometime
Everybody's gotta learn sometime
Everybody's gotta learn sometime

I need your lovin'
Like the sunshine

Everybody's gotta learn sometime
Everybody's gotta learn sometime

...

viernes 23 de noviembre de 2007

La gota de rocío (Silvio Rodríguez)




La gota de rocío
del cielo se cayó
y en ella el amor mío
la carita se lavó.
Pero era tan temprano
que no salía el sol
y se helaron las manos
y mejillas de mi amor.
Creí que las estrellas
la iban a buscar
y que en su cara bella
se ponían a jugar
me dijo: tengo frío,
acércame calor
y fui con tanto brío
que encendí su corazón
y mientras la besaba
me dijo en un temblor:
esto es lo que faltaba
para que saliera el sol.
!Oh, gota de rocío
no dejes de caer
para que el amor mío
siempre me quiera tener.

Technorati

Hoy por casualidad he comprobado si mi blog aparecía en Technorati y si era así, ver que posición tenía y los resultados han sido los siguientes:

- Sí, aparece al colocar la búsqueda downbound-train (con guión)
- Posición 4.492.097 8-), así que siendo optimista he de decir que ya sólo puedo mejorar :).

Veremos qué tal la semana que viene.

Buen finde.

jueves 22 de noviembre de 2007

10 Comentarios

Desde que he creado este blog y he empezado a escribir diariamente, siempre me ha surgido la duda de si alguien leía lo que escribía, más que nada por curiosidad. Entiendo que con el poco tiempo que llevo haciéndolo es difícil que alguien por puro azar lo haya hecho, por lo que siempre quedará la duda de qué opina la gente de él y si gusta o no.

Otra costumbre que tengo últimamente es, una vez acabado mi post, apretar el botón de "Siguiente blog" para ver qué hace la gente y sobre qué escribe, pero nada más, no escribo ni comentarios ni nada y por lo que observo, nadie lo hace por lo que me he propuesto acabar con ello.

A partir de ahora, cada día entraré a 10 blogs escritos en castellano y/o catalán y comentaré que yo estuve allí y que leí lo que escribió. Si tú, por casualidades del destino has llegado hasta aquí te propongo que te unas a mi propuesta y cada vez que accedas a un blog, le indiques a su autor que "alguien estuvo allí".

Saludos desde algún lugar

miércoles 21 de noviembre de 2007

I'm on Fire

Hoy no tengo prisa, hoy me apetece conducir tranquilamente por la carretera, con la capota del coche abierta para ver las estrellas y sentir el aire fresco en la cara. Iré a recogerte y te llevaré conmigo a cualquier lugar tranquilo donde poder dar rienda suelta a toda la pasión que llevamos dentro.

Como dijo el gran Bruce...

Hey little girl is your daddy home
Did he go away and leave you all alone
I got a bad desire
I'm on Fire

lunes 19 de noviembre de 2007

De Pies a Cabeza

Hoy me apetece actuar y como sé que esta canción gusta a muchas mujeres por lo sugerente de la letra y lo que dice sin decir, va por ellas :).

Es de Maná y aunque no sea mi grupo favorito, he de reconocer que tiene algunos temas que no me desagradan.

Lo dicho, aquí os paso la transcripción de un trozo de canción y que cada uno interprete o se imagine lo que le venga en gana. Yo lo tengo muy claro.


Hoy te quiero más que siempre
Hoy te adoro más que nunca
Hoy te voy a besar de los pies a la cabeza
guayo, yo, yo...

Quién te ira besando hasta los pies?
Quién subiendo hasta la cabeza?


Maná

jueves 15 de noviembre de 2007

Lone Wolf (Eels)


I am a lone wolf
I always was and will be
I feel fine
I am resigned to this
I am a lone wolf
I am a lone wolf

Got my cares
Wrapped-up all nice and neat
In my suitcase
I'll take it down the street
To a place with plenty of space for me
I am a lone wolf

I am a lone wolf
It blows my mind
That people wanna try to get
Inside my tired head
I am a lone wolf
I am a lone wolf

I am a lone wolf
Nobody needs to get too close to me
You'll only see this truth

I am a lone wolf

miércoles 14 de noviembre de 2007

La planta baja

Hoy quiero hacer algo prohibido, algo peligroso que me puede traer problemas si soy descubierto pero que hará que cumpla una de mis fantasías eróticas. No quiero pensar como tiene que ser realizarla, simplemente ¡quiero llevarla a cabo!.

La planta baja de nuestro edificio acostumbra a estar la mayoría de los días vacías y la gente sólo va de tanto en tanto a tomar algún café o desayunar por lo que el riesgo de ser pillados in fraganti es mínimo, aunque no cero y eso me gusta...

Tú y yo bajaremos en el ascensor como quien va a fumar un cigarrillo, como dos compañeros más que hacen una pausa en el trabajo para tomar un café que nos permita afrontar el día con algo de energía. Iremos charlando amigablemente para que nadie, ni nosotros mismos, intuyamos nuestro nerviosismo por lo que deseamos hacer.

Y entonces lo haremos...

Darkness on the Edge of Town - Oscuridad en los límites de la ciudad

En momentos en los que es difícil expresar lo que sientes, siempre es un buen recurso tirar de aquellas canciones que fueron escritas hace tiempo y muestran exactamente tu estado de ánimo o tus sensaciones. Si ayer era Radiohead, hoy le toca el turno al Boss, Bruce Springsteen con su Darkness on the Edge of Town, del album homónimo.


Tonight I'll be on that hill 'cause I can't stop,

I'll be on that hill with everything I got,
Lives on the line where dreams are found and lost,

I'll be there on time and I'll pay the cost,
For wanting things that can only be found
In the darkness on the edge of town.

Esta noche estaré sobre esa colina porqueno puedo parar
Estaré sobre esa colina con todo lo que soy
Vivo allí donde los sueños se encuentran y se pierden

Estaré allí puntualmente y pagaré el precio
Por desear cosas que sólo se pueden encontrar
En la oscuridad en los límites de la ciudad

martes 13 de noviembre de 2007

House of Cards - Castillo de Naipes (Radiohead)

I don’t want to be your friend
I just want to be your lover
No matter how it ends
No matter how it starts

Forget about your house of cards
And I’ll deal mine
Forget about your house of cards
And I’ll deal mine

Fall off the table,
And get swept under
Denial, denial

The infrastructure will collapse
Carpet spikes
Throw your keys in the bowl
Cause your house burned tonight

Forget about your house of cards
And I’ll deal mine
Forget about your house of cards
And I’ll deal mine

Fall off the table,
And get swept under

Denial, denial
Denial, denial
Your ears should be burning
Denial, denial
Your ears should be burning
Denial, denial

lunes 12 de noviembre de 2007

La mujer del restaurante

Aquel lunes fui a comer con un compañero de trabajo al restaurante de la camarera que me da tanto morbo y aunque no es una belleza deslumbrante ni nada por el estilo, tiene ese "algo" que es muy superior a cualquier tipo de belleza y que hace despertar la bestia que llevo en mí, aunque en silencio, pero esa es otra historia para ser contada en otro momento.

En una mesa cercana a la mía, había una pareja hablando amigablemente, cuando sorprendí a la chica mirándome furtivamente, supongo que por pura casualidad, aunque lo justo para que reparase en ella. Era rubia, no sé si natural, guapa y tenía una especie de magnetismo que hacía que no pudiera apartar la vista de ella.

A partir de entonces se produjo ese momento maravilloso, con mútuas y continuas miradas disimuladas, debido a nuestra compañía, durante toda la comida.

Me hubiera gustado escribir mi número y dejárselo pero ni era el lugar ni tampoco el momento, bueno, más bien no era el momento para ser sinceros; también podría haber ido al lavabo para ver su reacción y, si al final hubiese venido, dar rienda suelta a todo lo que tenía dentro y no podía expresar. Me hubiera encantado perder la cabeza en ese momento, sin importarme las consecuencias de ser descubierto in fraganti.

Carpe Diem!, yo no lo hice pero no volverá a pasar, lo prometo. No quiero tener que volver durante varios días seguidos al mismo restaurant para ver si aparecía, cosa que no hzo.

viernes 9 de noviembre de 2007

Treinta y tantos - Thirtysomething

Hormonas, sustancias segregadas por algunas células controlan mi vida y la de tantos hombres y mujeres. ¡¡¡¡¡Maldita sea!!!!

Cuando era joven y todavía estaba en el instituto, recuerdo que lo que buscaba en la chica ideal era su simpatía, que fuera guapa, por supuesto pero sobretodo, si había una característica física en la que reparaba especialmente eran sus ojos.






Pero llegaron los 30 y entonces todo cambió aunque no sé exactamente cuando, ni como, ni porqué. Entonces me di cuenta de que había de experimentar nuevas cosas, ir un paso más allá y satisfacer mis nuevas necesidades

Ahora sin saber el motivo me obsesionaba la parte más carnal del sexo femenino, sus curvas, sus pechos y sobretodo su culo. Me volvía loco y no entendía como es que esta parte había pasado casi desapercibida hasta ahora. Me sentía en parte como un paleta al que dominan sus instintos y a veces hasta me avergonzaba de ello, pero como digo, las malditas hormonas pueden conmigo.


miércoles 7 de noviembre de 2007

Deseo - Desire

Hace mucho tiempo me dí de alta en un sistema de contactos personales después de leer un artículo en el País o la Vanguardia, no recuerdo bien. No sabía bien que buscaba, ni siquiera si, una vez encontrado, tendría el valor de hacer algo.

Hace una semana, después de mucho tiempo sin entrar en él, recibí en mi correo un mensaje avisándome de alqguien me había escrito, por lo que la curiosidad pudo conmigo y volví a entrar. Era una mujer, de nick Deseo que me preguntaba si ya "había conseguido salir de la monotonía" por lo que mi interés se reactivó.

La magia de este tipo de contactos es que las palabras están escritas, pero las imágenes las pones tú, ya que no sabes como es el otro físicamente. Te la imaginas sensual, guap@ con todo aquello que añoras y aunque muchas veces te gustaría dar un paso adelante para conocerl@, también sabes que lo más probable es que se rompa la magia.

¿Sobre qué.....y Por qué?

No lo sé, no tengo ni la más remota idea del motivo que me ha impulsado a crear este blog que probablemente nadie verá y que, por supuesto, yo no promocionaré entre mis amigos y conocidos. Uso una cuenta de mail específica para cosas "especiales" que poca gente conoce lo que me da cierta libertad para escribir lo que me apetezca sin tener que dar explicaciones a nadie.

Mi idea es escribir cuando desee desahogarme, por lo que puede ser de trabajo, deportes, sexo o demás, mi estado de ánimo dictará.

Tren a la deriva - Downbound Train

Tenía un trabajo, tenía una chica
Tenía algo que marchaba en este mundo, señor
Me despidieron del almacén de madera
Nuestro amor se echó a perder, los tiempos se pusieron difíciles
Ahora trabajo en el lavado de coches
no paro en todo el día taladrando la roca
Donde lo único que hay es lluvia
¿No te sientes como un jinete En un tren a la deriva?
Ella me dijo: «Joe, he de irme. Lo tuvimos una vez, pero ya no lo tenemos»
Hizo las maletas, me dejó allí
Sacó un billete en la Estación Central
Cuando duermo por la noche oigo aquel pitido quejumbroso
Siento su beso bajo la lluvia brumosa
Y me siento como un jinete
En un tren a la deriva
Anoche oí tu voz
Estabas llorando, llorando, estabas muy sola
Decías que tu amor nunca había muerto
Me estabas esperando en casa
Me puse la chaqueta, corrí por el bosque
Corrí hasta que pensé que mi pecho iba a explotar
Allí en el claro, al otro lado de la autopista
Nuestra casa nupcial brillaba a la luz de la luna
Crucé el patio como un rayo
Me lancé sobre la puerta
Mi cabeza martilleándome con fuerza
Subí las escaleras
La habitación estaba a oscuras
Nuestra cama vacía
Entonces oí aquel largo pitido quejumbroso
Y caí de rodillas
Incliné la cabeza y lloré
Ahora llevo un mazo en la cuadrilla del ferrocarril
Golpeando esas traviesas de madera, trabajando bajo la lluvia
¿No te sientes como un jinete En un tren a la deriva

Downbound Train - Tren a la deriva

I had a job, I had a girl
I had something going mister in this world
I got laid off down at the lumber yard
Our love went bad, times got hard
Now I work down at the carwash
Where all it ever does is rain
Dont you feel like youre a rider on a downbound train

She just said joe I gotta go
We had it once we aint got it any more
She packed her bags left me behind
She bought a ticket on the central line
Nights as I sleep, I hear that whistle whining
I feel her kiss in the misty rain
And I feel like Im a rider on a downbound train

Last night I heard your voice
You were crying, crying, you were so alone
You said your love had never died
You were waiting for me at home
Put on my jacket, I ran through the woods
I ran till I thought my chest would explode
There in the clearing, beyond the highway
In the moonlight, our wedding house shone
I rushed through the yard, I burst through the front door
My head pounding hard, up the stairs I climbed
The room was dark, our bed was empty
Then I heard that long whistle whine
And I dropped to my knees, hung my head and cried

Now I swing a sledge hammer on a railroad gang
Knocking down them cross ties, working in the rain
Now dont it feel like youre a rider on a downbound train